Hoy no es uno de esos días de los que voy a hablar, pero prefiero que así sea. No es una cuestión que me gratifique ni me genere sensación de goce, pero es necesario hacerlo, desahogarme, contarlo ahora que me es posible hilvanar las frases o al menos hacer el intento. No se preocupen, no estoy grave, tengo buen estado físico, no tengo problemas de real importancia, pero lo que me trae congoja o quizá complicaciones está en mi interior.

Tengo una dualidad señores y señoras, una de las más contradictorias e insoportables que se me hayan presentado jamás, y encima la siento y lucho con ella hace varios años ya.
No hay que dramatizar ni ocupar un lugar de infeliz víctima que no pretendo, pero si es válido aclarar que es 100% verídico.
Me debato casi a diario en una guerra de personalidades, en una imposible conjugación de verbos pretéritos para redefinirme en la actualidad y buscar en el ayer las huellas que han forjado tal diferencia en un mismo ser. No pretendo resolver mis estupideces en este blog, tan poco que se aburran con trivialidades de lo que puedan considerar un ser banal, pero en este caso les advierto que pienso hacerlo igualmente porque así me doy a conocer plenamente. Estoy profundamente orgulloso de mi forma de ser, pensar y en general (no siempre) de actuar, pero soberbia al margen, debo reconocer que me custiono casi con verguenza mi real inteligencia, mi profundidad intelectual y moral. Es difícil explicar ésto sin sonar vacío de contenido y razón, pero hago el intento una vez más, me siento superficial, no siempre, pero más de lo que me gustaría; y si bien el hecho de plantearmelo me demuestra la conciencia que hay detrás del aspecto, me sigue interesando ir mas a fondo.

Al margen de los resultados en estudio a lo largo de mi vida, lo que me motiva a notar cierta característica de profundidad es lo que genero en otras personas, lo que generan ellas en mi mismo y lo que siento con respecto a diferentes hechos, no es definible ciertamente, pero me gusta ser pensante y poder jactarme de una ética que hasta ahora ha respondido bien ante las pruebas de una sociedad putrefcata. Eso también influye, me veo tan opuesto a esta sociedad de masas contaminadas por la inacción y la manipulación que el poderoso ejerce sobre el oprimido, que no peudo dejar de sentirme bien, pero a la vez reconozco en mi un consumismo asociado a un capitalismo feroz y sin necesidad, una necesidad de saciar cosas que no están insatisfechas o que ni siquiera deberían presentarse como opciones a satisfacer. Me miro al espejo y refleja un hombre que se fija mucho en su imagen, que se produce, se viste, se peina, se perfuma y estiliza, para luego horrorizarse ante la idea de que el capitalismo (al que contribuye constantemente) avanzó sobre el socialismo, pero lo que es peor aún, avanzó sobre la ética y la igualdad y las llevó a niveles de degradación del ser humano. Lucho por sentir que no soy uno más de los manipulados que no reaccionan y a la vez se que no hago nada pro cambiarlo...
La única vez que pude tanquilizarme fue hace poco tiempo y gracias a una explicación de mi viejo, uno puede ser distinto por lo que haga para diferenciarse, pero no puede vivir fuera del sistema. No debe irse al extremo de una falsa posibilidad inexistente sino combatir para que al menos, la convivencia con el sistema de valore simpuesto no sea la actual, y mejorar la sociedad o su núcleo cercano mediante acciones que lo dignifiquen.


Cierro diciendo mi sensación más reciente, concebida en los momentos en los que el discernimiento entre lo superfluo y lo realmente valorable se me hacía infranqueable. He decidido modificar el mundo, es presuntuoso y lo sé, pero está en mí creerlo posible y así lograrlo. No necesito adeptos ni ayudantes, ni siquiera gente que piense igual, no labaré cerebros, no haré discursos ni propagandas, sólo mejoraré mi formato, haré cada cosa con plena conciencia de las repercusiones sociales que traerá, seré menos egoista a la hora de decidir mi futuro y el de los que me rodean. Hablaré cuando alguien me quiera oir y callaré cuando alguien me quiera hablar, aprenderé de las vivencias y de los errores y conviviré con la sociedad maltrecha para desde su seno procrear lo que yo llamaré mi proyecto a futuro. Si tan solo una persona entre las miles que me concoerán a lo largo de mi, espero, larga vida, siente una modificación influenciada por mi, o al menos abre su mente hacia un espectro diferente, sin importar el que fuere, habré conseguido mi objetivo. Sé que cada uno de ustedes que piense que todo está perdido, me acompañará más que nunca, educando hijos, aconsejando amigos, familiares o simplemente ejerciendo su derecho a ser realmente sociales, y no solistas que se atropellan y pisotean sintiendo que eso es ser una sociedad.

No creo haber resuelto mi dualidad, pero aprendí a convivir con ella, no renunció al comfort y la buena imagen, pero desisto de obtenerla a fuerza de boicot a terceros. No acepto la sociedad tal cual y no es que sea un gurú o un ser superior por aprender a vivir y no volverme loco en ella, simplemente soy un utópico sin arreglo, que espera mantener la idea de cambiar al mundo desde los pequeños hechos aunque no sea posible estar vivo para observar el cambio.